13 jul. 2018

Estoy invisible - Confesiones de la consciencia.



"Estoy"
Invisible


Quizás mis lectores piensan que duermo en sábanas de seda y que a través mis escritos, piensan que he vencido, titanes y dragones. Sí lo hice, pero las quimeras vuelven a mi realidad, una y otra vez. El porqué, no sé. Es un asunto mal resuelto que ya no tengo ganas de estrujarme el cerebro, porque ya lo hice incesantemente durante toda mi vida, sin encontrar solución, por lo tanto considero este hecho como algo que no puedo cambiar. Lo que no podemos cambiar, hay que dejar seguir su curso...

Si hay una verdad para definir mis problemas metafóricamente, sería decir que tengo muchas llaves maestras, pero no encuentro las puertas. Estoy en un mundo sin puertas. Una llave sin puerta, por más preciosa que sea, no sirve para nada.

Así que me encuentro hace cuatro años en una especie de "loop", una banda de Möbius. Sería inútil explicar que eventos se están repitiendo en cuatro años, para que yo esté en un callejón sin salida. Así que, la solución cuando encuentras un callejón cerrado, es volver por donde has venido, para encontrar otro camino, pero en mi caso, cayendo en otro callejón cerrado. Después de mucha reflexión y cálculos existenciales, llegué a la conclusión de que esto vino a raíz - y digo con sinceridad sin miedo a la verdad - de mis apuros económicos, aunque tenía un piso de alquiler relativamente confortable y comida, pero también tenía deudas; muchas... En este enredo, he conocido a un hombre que ha puesto en mis manos la cantidad de veinte mil euros para solucionar mis problemas, uno de ellos, pagar a una señora que me había prestado seis mil euros, cosa que no pude hacer, pues creo que ella pensaba que jamás le pagaría y se ha precipitado cerrando las puertas de cualquier comunicación. En fin... Tampoco la estaba debiendo durante años, sino pocos meses. No era para que se hubiese puesto en este plan radical. La he buscado para pagarla, pero nada. 

Yo y este hombre, no éramos pareja, pero nos entendíamos. No era mal tío, para nada, era hasta incluso ingenuo, divertido, muy, pero que muy culto, pero ha hecho algo nada honesto con su padre para poder darme el dinero, es decir, el dinero era robado. Bueno, digo desde del punto de vista de la omisión del pedido de permiso, visto que tenía derechos a sacar cualquier cantidad del banco, pues la cuenta también estaba a su nombre. Cuando he descubierto que yo tenía responsabilidad en el tema y que de cierta forma indirecta yo había participado en eso, ya no podía devolver el dinero, porque ya lo había utilizado. En fin, después de eso no he levantado cabeza. Sé que mucha gente dirá, "no ha sido tu culpa" o "el dinero también era de el" pero no lo veo de esta forma. Eximirme de culpa sería una evasión de responsabilidades. Una canallada. De hecho, no he sido quien ha sacado el dinero del banco traicionando la confianza del padre de este hombre, pero lo he instigado, aunque inconscientemente. En realidad, con cada acto, cada palabra, cada movimiento, influimos en los demás. Y eso es un hecho como la copa de un pino.

Sé que mucha gente dirá "pues mira, mucha gente hace putadas graves y conscientes de lo que están haciendo y los les pasa nada, y es más les va cada vez mejor"... Diré que es cierto, sin embargo, son psicópatas, gente que no tiene introspección ni remordimientos, por lo tanto no sufren el efecto rebote de sus actos, salvo si son mega criminales donde la justicia de los hombres entra en acción y a veces ni eso cuando son psicópatas realmente cuidadosos. Para que asumamos una responsabilidad de algo que hemos hecho a alguien, directa o indirectamente, hay que tener empatía y sentido de la responsabilidad. Es un lastre del principio honestidad, lo asumo, pues la gente mala por naturaleza, al carecer de estos principios, no crea en su realidad el efecto, digamos, de la cobranza del Universo visto que desde que nos hacemos conscientes de nuestro error, las consecuencias del mismo empiezan a existir en la realidad. Sé que esto es una teoría mía, pero ya le visto en la práctica, no sólo conmigo, pero con mucha gente que he observado. He conocido gente realmente sórdida, pero que a pesar de eso, duerme en los laureles ¿Por qué? Porque no tienen consciencia, por lo tanto hacen mal, pero que parecen recibir siempre el bien, es porque los dos fenómenos no están programados en su escala de valores, por lo tanto de la misma forma que ignoran los fenómenos, los fenómenos ignoran a ellos. Ya he hablado de esto en este espacio.

Después de esto, no he logrado hasta el día de hoy ni tener una casa, ni un empleo, ni buenas relaciones. Nada... Es como si me hubiesen maldecido a la ruina total, tanto que caído en total miseria al punto de dormir en la calle varias veces y no tener qué comer, a pesar de que vivo "temporalmente" en un estudio en Suiza. Por cierto ya he hablado de las condiciones Suizas de inmigración en este espacio. Pero vamos, no es una metáfora, digo que he dormido en la calle durante tiempos intermitentes, he dormido en un bosque y en casas de acogida aquí en Suiza y corro el riesgo de que esto ocurra nuevamente dentro de menos de quince días, si no encuentro una salida tangible a este caos en que se ha vuelto mi vida. Lo único que tengo hoy es la convicción que el caos no es permanente... Si pierdo esta convicción, cosa que acecha, estoy realmente perdida, visto que últimamente mi propia mente conspira contra mi.

La escasa gente, en este periodo, que intentaron ayudarme, lo hicieron a medias, pero no les juzgo. Cada uno hace lo quiere y puede, me da igual. Pero el fenómeno me desborda cuando veo que , cosa que emprendo es cosa que fracasa, no prospera, por más bien hecho que esté. Cada decisión que tomo, por mejor que lo haga, desemboca en otro problema. Cada oportunidad, es saboteada por eventos fuera de mi control. Ejemplo: He ido a vivir, en el principio del año 2016, en una comunidad suficiente, Hippie, en los Pirineos Aragoneses, y todo fue bien hasta el mes de julio del año citado, cuando de pronto, todo cambió de una forma violenta y sin aviso... Bueno, la vida es así, pero últimamente me enfrento a estos cambios sin tregua. Vivía en una caravana cedida por el líder del lugar, en el intento de deshacerme del sistema y encontrarme con la libertad, la naturaleza, aprendiendo a sembrar, a sobrevivir en la montaña, teniendo tiempo de sobra cultivar el espíritu, dedicarme a mi arte, incluso he construido un Jardín Zen precioso para la gente de este lugar. Hasta que el Líder de la comunidad, empezó a cortarme el agua y la comida, que yo ayudé a sembrar, cuidar el cultivo y cosechar, porque según él y su mujer yo ya no estaba apta para vivir allí, porque dicho sea de paso, un día, su mujer ha logrado que yo perdiera la paciencia - en otras palabras, he decidido perder la paciencia - porque su hembra, además de trastornada, burra, envidiosa, celosa, acomplejada, era agresiva al punto de maltratar al viejo y él se lo permitía, alegando ser suficientemente "superior" espiritualmente para que eso le afectara. Chorradas de gente pseudo espiritual. Charlatanes. Pero cuando las agresiones que empezaron en tono verbal me tocaron a mí, otro gallo cantó. Conmigo, los malos tratos tienen retribución instantánea, como también lo tiene, los actos de afecto, honestidad, generosidad y respeto. Ya basta lo que he tolerado en mi infancia de mis padres, como para tolerar eso de una mujer cualquiera, cuando resulta que hasta no haber perdido la paciencia, la trababa con cariño, respeto, atención y tolerancia. Pero si alguien me amenaza o me pone la mano encima, o me habla escupiendo en la cara, no respondo por mi. Entonces me fui después de haber dado un poco de su medicina a la feminista esquelética y violenta esta, que se creía Hulk. No tuvieron valor de echarme, de hecho me tenían miedo tras ver mi lado obscuro y violento, cual hacía de todo para no manifestar, aunque ha sido muy invocado por ellos y sus contradicciones... Desde entonces, hicieron una campaña de boicot para que me fuera. En fin. Perdonados están. Ellos y todos los demás que no hicieron más que ponerme la zancadilla estos últimos tiempos.

Ahora me queda esperar la rama gorda del cielo, quieta, si es que viene, pues con cada movimiento que hago, lo que logro es hundirme cada vez más en la arena movediza en la que estoy metida.

Y se acaba aquí. 

Andréa Cristo 2018






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